RETROSPECTIVA

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RETROSPECTIVA: ALBERTINA CARRI

SANFICI 2020

En una publicación reciente de la historiadora, investigadora y curadora argentina Andrea Giunta “Feminismo y Arte Latinoamericano. Historias de artistas que emanciparon el cuerpo”, se desarrolla un recorrido histórico de casos emblemáticos de artistas latinoamericanas que desde la década del ’70 ponen de manifiesto tensiones existentes en torno a la mujer, como objeto de representación, como agentes culturales y como artistas que luchan por destacarse en un ámbito cuya hegemonía fue y continúa siendo masculina.

Se resalta el vínculo que se va tejiendo entre la militancia feminista y la militancia política, en contextos diversos atravesados por crisis institucionales y políticas desde la década del ’70 en América Latina hasta la actualidad.

Albertina Carri (directora argentina contemporánea), en los primeros minutos de su último film “Las hijas del fuego” (2019) nos propone, con voz en off de una de las protagonistas, que “el problema no es la representación del cuerpo, sino entender el cuerpo como un territorio que puede ser recorrido por la cámara”. Desde ese punto, se plantea explorar los límites de un cine, que en una cultura cinematográfica dominada y creada por y para una mirada masculina, reconoce y clasifica como “cine porno”.

El cine de Carri recorre diversos formatos: el cine documental, el documental y su hibridación con la ficción (Los Rubios-2003/ Cuatreros-2017), la ficción de estructura clásica pero con contenido que pone en crisis a la familia heterenormativa (Géminis-2005/ La Rabia-2008). La experimentación, el video arte y la video instalación como lenguajes y formatos que cuestionan y llevan al límite los códigos de la representación cinematográfica convencional (Operación fracaso y sonido recobrado-2015).

Retomando el trabajo de Andrea Giunta, afirmamos que las representaciones del arte y las del activismo feminista interrogaron las claves del disciplinamiento del cuerpo femenino cuya contracara era el disciplinamiento del cuerpo masculino. Ciertas obras de arte comprenden de forma distinta el cuerpo femenino, entendido como espacio de expresión de una subjetividad en disidencia respecto de los lugares socialmente normalizados. En la cinematografía de Carri, cortometrajes como (Barbie también puede eStar triste/ Pets) y en especial en el largo “Las hijas del fuego”, el cuerpo y el goce femenino, es entendido como ese espacio de disidencia y resistencia a una sociedad patriarcal heternormativa.

 

 A cierta distancia, podríamos decir que la filmografía de Albertina Carri se divide en 3 ejes:

Militancia política/ Militancia feminista/ Experimentación.

Sin embargo, la consistencia intelectual, formal y estética de sus films, nos lleva a entender que no son grupos de obras, sino una sola gran obra en el que los contenidos o los recursos nos hablan y nos interpelan sobre lo mismo:

Los CUERPOS: controlados, vigilados, disciplinados, los cuerpos torturados, desaparecidos, invisibilizados, los cuerpos como territorio del goce, cuerpos emancipados. Frente a ellos, la memoria, la memoria colectiva, la memoria reconstruida, la que nos obligan a entender como memoria, y la que no queremos construir como tal pero que entendemos como imprescindible para transformar nuestra realidad.

En resumen, consideramos imprescindible para los tiempos que corren, enfrentarnos a la obra de Carri, para cuestionarla, pensarla y hacerla dialogar con nuestro presente.

 

Texto y Curaduría de Eleonora Vallazza

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